Cómo se realiza el ordeñe
El ordeñe es voluntario. La vaca entra, el robot se acopla, extrae la leche y ella se va. Puede pasar más de una vez al día, según su propio ritmo.
Tecnología que nos diferencia
En San Jerónimo Norte, dos robots ordeñan de forma voluntaria, identifican a cada animal y registran la producción. El tambo está pensado para que se entienda sin un manual técnico.
Tecnología aplicada a la producción
Sin un manual técnico. Un recorrido sencillo y visual para que cualquier persona entienda cómo funciona, cómo se ordeña y por qué el animal está en el centro.
El tambo no espera un horario de sala. La vaca entra cuando quiere, el robot la reconoce y el ordeñe ocurre solo.
La vaca se acerca al robot cuando lo necesita. No hay fila ni un reloj que la apure.
Cada animal tiene su identificación. El robot sabe quién es y cómo viene su día.
Se limpia, se ordeña y se registra. Todo con suavidad, sin empujar al animal.
Sale a comer, descansar o moverse. El tambo sigue funcionando las 24 horas.
El ordeñe es voluntario. La vaca entra, el robot se acopla, extrae la leche y ella se va. Puede pasar más de una vez al día, según su propio ritmo.
Dos robots de ordeñe trabajan de forma continua. Sensores y un software simple de leer muestran qué pasa con cada animal, sin convertir el tambo en un laboratorio.
Cada vaca tiene su identidad. El sistema registra visitas, litros y señales de alerta. El equipo no mira un promedio: mira a cada animal.
Menos estrés, más libertad de movimiento y un trato más calmo. El robot se adapta al animal. Esa es la diferencia que se nota en el galpón.
Cada ordeñe deja un dato claro: cuánto, cuándo y cómo. Así se cuida la calidad de la leche y se detecta a tiempo si algo no anda bien.
Lo especial no es la máquina en sí. Es lo que cambia para el animal, para el equipo y para quienes visitan el tambo.
Entra a ordeñarse cuando quiere, no cuando suena una sirena.
Cada animal tiene historia, no solo un número en el rodeo.
Menos espera, menos estrés y un galpón pensado para moverse con calma.
Litros, horarios y alertas para cuidar la producción día a día.
El equipo acompaña y observa, en lugar de forzar un horario de sala.
Cualquier visita puede entrar y comprender qué tiene de especial este tambo.
El sistema permite explicar ordeñe automatizado, identificación, seguimiento, control de producción y bienestar animal sin convertir la experiencia en un manual técnico.
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Tecnología que nos diferencia
Visitas guiadas
Abrir las tranqueras es parte de cómo Protambo entiende su actividad: producir alimentos y, al mismo tiempo, generar vínculo con la comunidad, las escuelas y el entorno.
Recorridos para que alumnos y docentes vean de cerca cómo se produce, se cuida a los animales y se llega al alimento. Una visita educativa, no un tour técnico.
Un espacio de intercambio entre pares. Mostrar el tambo robotizado y el ecosistema no es exhibir una máquina: es compartir una manera de producir y de asociarse.
Organizaciones, instituciones y grupos de la región son bienvenidos. Abrir las tranqueras es también rendir cuentas al entorno que nos sostiene.
Visitas guiadas
Un recorrido para ver el origen de cerca. La puerta está abierta para escuelas, productores e instituciones.
Solicitá tu visitaPreguntas frecuentes
Es el tambo de Protambo en San Jerónimo Norte, Santa Fe. Tiene dos robots de ordeñe, seguimiento de unos 130 animales y una producción diaria publicada de 4600 litros.
El ordeñe es voluntario: la vaca entra cuando quiere, el robot la reconoce, extrae la leche y registra lo producido. No depende de un horario rígido de sala.
El sitio publica 4600 litros de producción diaria, con un promedio de 35,4 litros diarios por animal y unos 130 animales monitoreados. Esa leche no se vende al público en las sucursales.
Sí. Se puede solicitar una visita guiada para recorrer el tambo y ver cómo funciona la tecnología aplicada a la producción.